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Estimado Homofóbico

Estimado Homofóbico:

Te pido disculpas de antemano por llamarte de esta manera, pero no me has dejado otra opción. Podría llamarte machista, intolerante o fanático, pero pudiera resultar en lo mismo porque a nadie le gusta recibir una etiqueta.

Es evidente que te molesta mi manera de ser, mi manera de pensar y de amar… y de la misma manera como tú me has puesto etiquetas hoy te he la he puesto yo a ti. Sinceramente, no te deseo ningún mal, pero si pudiera desearte algo, desearía que vistieras mis zapatos; que crecieras en ellos como un niño “diferente”, que desde sus primeros años se dio cuenta que sería rechazado por personas como tú, por actos y sermones que le repitieron incansablemente que todo en él estaba mal. Un niño que creció en el lecho de una familia “tradicional”, que hasta donde tengo entendido es lo que tú y tus amigos llaman a una familia donde hay un padre y una madre, y que, para desgracia de todos ustedes, no pareció evitar esta parte diferente de él.


Desearía que hubieras vivido reprimiendo tus emociones mientras crecías, y que una pequeña palabra de cuatro letras como “joto” pudiera quebrarte y hacerte odiar tu propia persona; que por ser como eres hubieras recibido agresiones por parte de otros compañeros y te refugiaras en el salón de clases a la hora del receso buscando un lugar de paz en tus días de escuela. Desearía que durante tu adolescencia hubieras tenido pensamientos suicidas debido a la terrible abominación que dicen que eres. Tal vez si te hubieras sabido odiado por la sociedad moderna y sus creencias tu manera de pensar hoy sería diferente, o tal vez esos pensamientos hubieran culminado en que hoy no estuvieras aquí. Desearía que pudieras sentir miedo para hablar y para amar, para abrir tu corazón a esos a los que llamas tus amigos o tu familia y que sientas felicidad y consuelo al descubrir como esa culpa que has cargado por años puede redimirse en un instante con un simple acto de aceptación y respeto.

Desearía que usando estos zapatos pudieras encontrar el amor; y que perdieras la cabeza por alguien “diferente” como tú, alguien que llene por completo tu vida y con quien desees caminar a su lado por el resto de tus días. No te deseo mal, y quiero que te sientas orgulloso de poder amar, pero deberás tener cuidado al momento de compartirlo con tu tan moderna y civilizada sociedad. Te darás cuenta de que la aceptación se te dará a cuenta gotas.
Desearía que pudieras calzar mis zapatos, esos con los que camino tomando la mano de mi novio, sintiendo las miradas de desaprobación de personas que piensan como tú, esos que me señalan y se escandalizan a cada paso que doy y que quisieran que no me hubiera cruzado en su camino. Desearía que pudieras sentir ese repudio colectivo sobre tus hombros, que en el mejor de los casos lo único que lograrán es hacerte más fuerte.

No puedo prometerte que mis zapatos sean los mas cómodos, y te pido que comprendas que son los únicos que tengo, así fue desde el inicio y es mejor prevenirte pues el camino que vas a andar con ellos puede no ser del todo amigable. Una vez que hayas andado una parte de mi camino, quiero que mires a los que te rechazan, a los que te discriminan y odian, a esos hombres y mujeres que se creen jueces y profetas, apuntando sus dedos hacia ti. No será sencillo, pero espero que mis zapatos te den la confianza para poder atravesar cualquier obstáculo que se te presente.
Deseo que al usar mis zapatos encuentres la fortaleza para seguir caminando. Deseo que la gente que te acepta con ellos puestos le de color a tu mundo y calor a tu corazón, y que al voltear un segundo atrás y al ver el camino recorrido sientas orgullo por tus logros pero sobre todo orgullo por ser quien y como eres. Pero si he de desearte algo después de todo esto, te deseo valor y curiosidad para el largo camino que aún te falta por recorrer.
Alfredo Roagui

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